
La Cruz Invertida
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Solapa: Marcos Aguinis nació en Córdoba, Argentina. Es el gran autor argentino moderno, el más leído, escuchado, respetado, capaz de saltar de la novela al ensayo y de allí al breve pero contundente texto periodístico, sin temor a enfrentar asuntos conflictivos con sinceridad y compromiso. Ha conquistado un enorme público de lectores, pero también enemigos que no le perdonan los valientes ajustes que, ante pruebas de la evidencia, se impone a sí mismo con juvenil flexibilidad. Fue invitado como "Escritor Distinguido" por la American University y el Wilson International Center, ambos de Washington; Francia lo designó Caballero de las Letras y las Artes y fue el primer latinoamericano en ganar el Premio Planeta de España. Su tenaz lucha por la justicia y los derechos humanos lo ha convertido en un referente insobornable. Hasta el cineasta Luis Buñuel dijo que de Marcos Aguinis lo impresionó "su profundo sentido ético, político y social". Sus novelas han marcado hitos literarios inolvidables: La cruz invertida, Refugiados: crónica de un palestino, La conspiración de los idiotas, Profanación del amor, La gesta del marrano, La matriz del infierno, Los iluminados, Asalto al Paraíso, La pasión según Carmela. Sus ensayos se incrementan hoy con la publicación del urgente ¡Pobre patria mía! y revelan una lucidez cegadora: Carta esperanzada a un General, Elogio de la culpa, Las redes del odio, Un país de novela, El atroz encanto de ser argentinos, ¿Qué hacer? Todos sus títulos fueron reeditados en numerosas oportunidades, y sus lectores se obstinan en coleccionarlos, como sucede con los verdaderos clásicos.Contratapa: La cruz invertida, novela ganadora del Premio Planeta de España en 1970, puede considerarse un mordaz fresco de Latinoamérica. La acción se desenvuelve en un país indeterminado, pero sintetiza al continente y expresa nostalgia por su unidad perdida. Fue calificada de "profética" por la intensidad de sus denuncias y por anticiparse a la dictadura de los setenta. Aún mantiene vigencia entre cientos de miles de lectores. El hombre, contradictorio y abismal, abre su anatomía en diversos cortes. Algunos personajes asumen rasgos caricaturescos. Su presencia y pensamiento en distintos planos suelen enhebrarse mediante el leit-motiv de la epístola, cursiva, puntuación o crueldad. La cruz invertida provoca continuamente la reflexión. Numerosos capítulos llevan el título de los libros bíblicos en que se inspiran, integrando una cerrada unidad. Su lenguaje refleja el rostro del continente dionisíaco: luminoso, enigmático, irónico, grotesco, voluble, sádico, tierno y casi siempre simbólico. Como en la Biblia -novela del cosmos-, la totalidad pretende ser absorbida (y con ella el Bien, el Mal, el Gris), pero la frustración amputa proyectos.
